El tipo de cosas que prefieres que tus padres ignoren

No sé si os he contado que Hyde Park, el barrio donde está el campus de la Universidad de Chicago, es una apacible y acogedora isla en medio de la zona más marginal y, probablemente, peligrosa de Chicago, la zona sur, anteriormente conocida como the black belt (el cinturón negro). Se puede percibir en la gente que se sube al metro o al autobús cuando voy desde mi casa hasta allí, una vez que he pasado el centro y me adentro en el sur. Cuando miras alrededor del vagón y ves que eres la única blanca, te das cuenta de que los blancos sólo cogen ese tren si van a la universidad y que más te vale no cogerlo en horas no lectivas.

Ya me habían dicho que, por agradable que sea Hyde Park, no se me ocurra pasear de noche por ahí, ni cruzar más allá de ciertas calles. Es algo que también noté la noche que llegué a Chicago. Cogí un taxi desde el centro, hasta the International House (la residencia del Campus en la que estuve mientras buscaba piso), y a partir de cierto momento, los únicos vehículos con los que el taxi se cruzaba eran coches setenteros conducidos por uno o dos jóvenes negros, tal y como suelen aparecer en las películas americanas sobre bandas.

El caso es que hoy he recibido un simpático email a mi correo de la universidad de Chicago (sí, tengo un correo de la universidad de Chicago, ¡mola!). No era sobre ninguna elección al rector, ninguna huelga, ningún libro que he olvidado devolver a la Biblioteca, ningún anuncio sobre una reunión del departamento…

Era el típico mail de “Sí, ayer tirotearon a un tío a dos calles de la universidad a las cuatro de la tarde, pero no os preocupéis porque la policía del campus va a intensificar la vigilancia. Por cierto, si habéis visto algo, llamadnos para informarnos”.

The real american experience. Después de la barbacoa vegetariana y las Woo Girls (ya hablaré de eso en otro post), me hacía falta algo así para no perder mi capacidad de sorprenderme con este país.

Security Alert

At 4:30 p.m., Tuesday, September 15 – A man, not affiliated with the University, was shot by two unknown males while walking through a vacant lot on Kimbark Avenue, between 61st and 62nd Street. The victim is reported to be in stable condition with leg wounds.

The Chicago Police and the University of Chicago Police are working together to prevent additional gang related violence in the area. Faculty, staff and students are encouraged to use the Safe Ride service, University bus system, or UCPD umbrella service. Additional safety information is available on line at http://www.uchicago.edu/safety/.”

El viernes iba a ir a la facultad a sacar más libros pero estoy empezando a pensar que la Universidad De Paul está muy cerca de mi casa y parece una gran opción para hacer fotocopias aunque no me dejen sacar libros. (Y pensar que la gente intentaba convencerme de que viviera en Hyde Park).

A parte de eso, me voy a Toronto el sábado a ver a mis tíos y volveré el martes por la tarde. Supongo que haré algo de turismo aunque sobre todo estaré con ellos. Así podré hacer cosas que no hago desde hace siglos como ver la CNN Tower o recibir un abrazo de alguien. La última vez que me dieron un abrazo fue cuando Daniel, un amigo que está en la Universidad de Michigan, vino a Chicago, y antes de eso, en el aeropuerto de Granada, así que será toda una novedad.

Os dejo unas fotos de Lincoln Park del otro día, cuando me convencieron para ir a jugar al baloncesto, aunque no os lo creáis. Esta gente (los antiguos compañeros de piso de Elliet) va a acabar con mi reputación. No sólo pretenden que haga deporte, sino que además me han convencido para que me cree un equipo virtual de fútbol americano con el que compito contra ellos (He ganado el primer partido ¡Toma ya!). Lo sé, yo tampoco me reconozco, pero después de comer una hamburguesa vegetal el otro día, está claro que he renunciado a todas mis creencias. Lo próximo será llevar una camiseta con la cara de Bush, dadme tiempo.

Roberto, Rob (los antiguos compañeros de piso de Elliet) y Adam (teóricamente vive en otro apartamento pero es como Joey en Friends, y yo me temo que estoy empezando a convertirme en Phoebe)

Roberto, Rob (los antiguos compañeros de piso de Elliet) y Adam (teóricamente vive en otro apartamento pero es como Joey en Friends, y yo me temo que estoy empezando a convertirme en Phoebe)

Esta foto es lindilla

Esta foto es lindilla

Este no es el lago Michigan, no podríais ver la orilla contraria desde el lago, es una laguna que forma, más pequeña

Este no es el lago Michigan, no podríais ver la orilla contraria desde el lago, es una laguna que forma, más pequeña

¿Os dáis cuenta de que vivo en un barrio que tiene de todo, perfectamente comunicado, a 20 minutos del centro, y que esto está a 10 minutos andando de mi casa?

¿Os dáis cuenta de que vivo en un barrio que tiene de todo, perfectamente comunicado, a 20 minutos del centro, y que esto está a 10 minutos andando de mi casa?

Una última foto

Una última foto

Anuncios

septiembre 17, 2009. Uncategorized. 4 comentarios.

Antropología, placer y castigos divinos

Resulta que hoy casi me dejan encerrada en la biblioteca. Donde yo estaba sólo había otro chico que era ruso y debía andar tan perdido como yo. A las 16:30 ha sonado una alarma y no le he hecho ni caso, él me ha preguntado a qué hora cerraban la biblioteca y yo le he dicho que los otros días he estado hasta más tarde, y he seguido tan ancha (no he pensado que hoy era viernes). Al rato él se ha levantado y al volver me ha dicho que habían cerrado, como su inglés era incluso peor que el mío, aunque le he preguntado si podíamos salir, no nos hemos entendido, de verdad me he creído que ya estaba cerrada (hacía media hora que había sonado la alarma). ¿Por qué no hacen como en España y contratan bibliotecarios malafollá que te gritan que te tienes que largar? Pasar el fin de semana en la biblioteca me da escalofríos, sobre todo si el lunes es el día del trabajo y hay puente. Afortunadamente las puertas estaban abiertas así que no encontrarán mi cuerpo congelado el martes por la mañana y no saldré en los periódicos que dan gratis en el metro.

La cuestión es ¿están locos estos americanos? Me quejaba de que la Newberry Library cerraba a las 17:00 y resulta que la biblioteca de la universidad cierra incluso antes los viernes. ¿Qué se supone que debo hacer el resto del día? Vale, llego a casa, ceno y acabo a las 8 como muy tarde. Creía que el sistema norteamericano incitaba a currar a destajo no a salir todas las tardes para no morir de aburrimiento. Hoy no me importa porque he quedado a las 9 para salir, pero algún día me he acostado a las 10:30 porque no sabía qué otra cosa hacer. No estoy acostumbrada a trabajar después de cenar. Así que como hoy me han echado tan pronto, tengo tiempo para poneros un poco al día, la verdad es que estoy escribiendo muy poco. Supongo que me voy a enrollar bastante así que lo subdividiré en apartados para que podáis ir directamente al que os interese si os interesa alguno 😛

Trabajo

Hasta que empiecen los dos cursos a los que me he apuntado (a finales de septiembre) me dedico a leer cosas por mi cuenta y trabajar en mi base de datos (y a dejar que distintos profesores me lleven a almorzar). Unos días voy a una biblioteca en el centro (the Newberry Library) donde literalmente me congelo aunque fuera haga buen tiempo, y otros al Campus. Ver el Campus de la Universidad de Chicago viniendo de la Complutense, o aún más, de la de Granada, es querer echarte a llorar. Edificios neogóticos, vidrieras, jardines, árboles, ardillas por doquier… Igualito que aquí. Un día haré fotos para que os deprimáis vosotros también.

Aparte de la biblioteca existe la maravillosa opción de ir a una cafetería acogedora y tranquila, con wifi, pedir un té, y quedarte horas trabajando allí. Y nadie viene a decirte “¿no va a tomar nada más?”, ni te miran con mala leche porque en el fondo todo el mundo va allí a lo mismo, con sus portátiles a estar en silencio currando o lo que sea, es como una biblioteca pero mil veces más agradable.

La última de mis opciones para currar se ha revelado peligrosa. Había pensado que tenía que ir al parque junto a mi casa, a la orilla del lago, antes de que empezara el mal tiempo, así que ayer quedé con otro chico para estudiar allí. Me llevé tropecientos artículos y estuvimos como seis horas al sol. El resultado es que he sido capaz de achicharrarme la espalda y estar tan roja como la guiri más pringá de las que visitan nuestras costas (Eso sí que es aculturación). Por lo menos en la cara no se me nota. Es un castigo divino porque Dios sabe que los parques están llenos de tentaciones (como las vistas impresionantes que hay en éste) y que no son para estudiar.

Vida Social

Desde que estoy aquí siempre que me proponen algo digo que sí, porque en cierto modo, me parece que cualquier cosa es interesante por el simple hecho de hacerla aquí y que será distinto y la verdad es que lo es. Mi compañera de piso parece haberme adoptado y me invita a todo lo que hace y yo me apunto y voy a todas partes aunque sólo sea para observar, la mayor parte del tiempo me siento como una antropóloga amateur.  Es muy distinta a mí, y quizás por eso es aún más curioso conocer a sus amistades o ir a los sitios que frecuenta.

Uno de los primeros días que estuve en la residencia un chico de allí me dijo de ir a Chinatown pero al final fuimos al centro y fue impresionante porque los rascacielos de noche, iluminados, son alucinantes, y si encima vas en un descapotable, las vistas son geniales. Todavía tengo que ir a Chinatown algún día.

Con mi compañera de piso hemos ido a unas cuantas fiestas. La primera era una fiesta privada de su curro (un gimnasio pijo al que van algunos famosos, por ejemplo Grisom de CSI), en un local de moda en el centro. Es la primera vez que voy a una fiesta en la que el gorila tiene mi nombre apuntado en una lista y comprueba mi pasaporte antes de dejarme entrar, queda muy guay pero luego en el local la verdad es que no había ningún famoso. Así que con mi dominio del inglés y mi agudísimo oído, en una fiesta con la música a todo trapo y donde te presentan a tropocientas personas cuyos nombres ni te molestas en escuchar, sólo me quedaba emborracharme (había barra libre hasta cierta hora) y bailar. Pasé media fiesta con su amigo gay cuya familia es mormona y que se crió en una granja de Utah (¡toma ya…!) y la otra mitad con las únicas chicas que bailaban aparte de mí. Yo creí que era una pareja de lesbianas pero resulta que sólo una era lesbiana. Me pidió el teléfono pero tiene novia así que oficialmente parece que sigo siendo poco atractiva para mi propio sexo. Al final tuve que hacer de sparring de mi compañera y darle conversación a un tapón, eso sí luego el tapón y su amigo nos invitaron a comer después de la marcha, y al taxi hasta el lugar donde comimos. Yo intenté pagar a pachas pero parece que aquí el tío invita por norma, y a las tías les parece de puta madre (claro, no les va a parecer mal…), vaya, mi compañera en ningún momento hizo ni un amago de sacar la cartera.

Otro día fuimos a la inauguración de un local porque a Elliet, que es mi compañera, le gusta ir a estas cosas que ella denomina “eventos”. Así que allí fuimos y estuvimos con unos conocidos de ella que la verdad es que eran majos. Por lo menos la conversación era interesante, una de ellas trabajaba para google tramitando las reclamaciones de gente que se queja porque cuando ponen su nombre en google lo primero que sale es que es un acosador, o un gilipollas, o gay, etc. Me pareció de lo más curioso. Luego fuimos a un sitio muy chulo, con música en directo, con un piano gigante que también servía de barra, creo que se llama the Red Head pub. Tienen una lista enorme de cocktails y después de mirarla un poco decidí que tenía que tomarme un Cosmopolitan, aunque sólo fuera para decírselo a Merche (¡se me ha olvidado decírtelo en el mail!). ¿Qué puedo decir? Estoy aquí y tengo que hacer americanadas, como tomar cosmopolitans a lo Sex in the City o comprar cereales con mantequilla de cacahuete.

En fin, para no aburriros mucho más, el último día fuimos a una especie de fiesta benéfica. Ya sé que es raro, pero es que me estoy aculturizando, y cuanto más extraño me parece ir a un sitio más ganas tengo de decir que sí, a ver cómo es eso. Pagas por entrar y la entrada va a una ONG de turno (una distinta cada mes y un local distinto también cada vez) en este caso contra el maltrato a los animales. La fiesta consistía básicamente en tardoveinteañeros pero especialmente treinteañeros, todos solteros y solteras, buscando desesperadamente no acabar muriendo solos. La cosa es que todos están buscando pero, al mismo tiempo, ninguno quiere a alguien que busque cualquier cosa, cuando en el fondo todos hacen eso, así que al final se van de la fiesta sin haber conseguido nada. Muy educativo, pero a la media hora ya estaba aburrida. Menos mal que nos encontramos con un chico del día que fuimos a the Red Head y nos dio algo de conversación.

A parte de eso he estado en bastantes restaurantes, pero de la comida ya hablaremos otro día.

Elliet, me ha presentado a sus antiguos compañeros de piso que me caen genial. Su concepto de pasar la noche es beber vino en el salón de su casa que está a dos calles de la mía y parece que soy siempre bienvenida así que cuando no tengo plan fuera es una buena manera de pasar el rato, sobre todo si uno tiene ganas de buena conversación y risas. Su salón es un poco como la casa de Mónica en friends. Es menos ilustrador de la cultura americana que salir con Elliet, pero se lo pasa uno mejor. Por cierto, mi apartamento tiene una puerta morada, igualita que la de Friends, bueno, igual no, pero morada, que es lo que cuenta.

Turismo

La verdad es que he visto muchas cosas pero no he ido mucho de turisteo, siempre piensa uno que habrá tiempo. El otro día mi vecino y yo nos fuimos a un tour en barco, que me recomendó un amigo, y fue impresionante. Te llevan por el río, entre los rascacielos, mientras te lo van explicando, y luego por el lago desde donde las vistas del Skyline (no tenemos palabra para esto en español ¿no?) son alucinantes. Por supuesto me olvidé de la cámara pero mi vecino hizo muchas fotos y sé donde vive así que ya se las pediré.

Estuve también en el Millenium Park, os pongo alguna foto, que es precioso, y en el Chicago Cultural Centre. Me queda un millón de museos por ver, pero todo se andará.

Bueno, creo que ya está bien por hoy. Mis planes futuros de americanadas incluyen ir a un programa de Oprah que se va a rodar al aire libre en la Avenida Michigan el martes porque es el 25 aniversario de su programa, creo. ¿Cómo me voy a perder algo así? También quiero ir a una misa de estás que salen en las pelis, con negros que cantan y bailan, pero me han dicho que a ese barrio no vaya sola así que lo dejaré para más adelante.

Ya averiguaré algún día cómo se ponen las fotos en el Facebook. Os dejo algunas aquí. ¡Besos!

Vistas desde el Lincoln Park justo antes de achicharrarme la espalda

Vistas desde el Lincoln Park justo antes de achicharrarme la espalda

La versión americana de Paco Martínez Soria llegando del pueblo con las gallinas a la capital

La versión americana de Paco Martínez Soria llegando del pueblo con las gallinas a la capital

El estadio en Millenium Park, se nota que es el mismo arquitecto que el del Gugenheim

El estadio en Millenium Park, se nota que es el mismo arquitecto que el del Gugenheim

"The Bean" en Millenium Park, le hice tropocientas fotos, ya pondré otras.

"The Bean" en Millenium Park, le hice tropocientas fotos, ya pondré otras.

septiembre 5, 2009. Uncategorized. 6 comentarios.

De por qué he acabado viviendo a una hora del campus

Bueno, os cuento en breve lo que he hecho esta semana, para poneros en antecedentes.

Llegué el sábado y los primeros días tenía reservada habitación en la International House de la Universidad de Chicago, que es una residencia para estudiantes de todo el mundo, situada en el campus universitario, lo que equivale a decir que está en culonia. Mucha gente aquí es de la opinión de que cuanto más cerca de tu trabajo vivas mejor, así que me aconsejaron que me quedase a vivir en la residencia. Yo, sin embargo tenía varias reservas:

1. Me gusta vivir en un piso de verdad y no en una residencia.

2. He venido a Chicago para vivir la ciudad y no para estar tan lejos de todo que al final sólo viva en el Campus por muy bonito que sea y por muy especial que sea la International House.  (Si vivo en la ciudad tendré que venir por fuerza algunos días  a la facultad pero si vivo en la facultad no estaré obligada a ir al centro).

3. Sólo pienso venir a la facultad una o dos veces por semana el resto de días puedo ir a las bibliotecas del centro.

4. La máxima de vivir cerca del trabajo se basa principalmente en que cuando nieva y se está a nosecuantos grados bajo cero no mola tener que ir muy lejos, pero yo espero haberme marchado de Chicago antes de que la cosa se ponga así de fea.

5. Los dormitorios de la residencia estaban muy bien pero los baños eran compartidos, en plan internado, y por muy cuidados que estuvieran, no es lo mismo que compartir el baño con tres o cuatro personas en una casa. Mucho menos como tener un baño propio como ocurre en mi nuevo piso.

6. La cocina por las mañanas resultaba desoladora, con restos de la cena y servilletas por el suelo y los fregaderos llenos de comida. Ya sé que algunos diréis que es que la niña es una maniática (Patxi, por ejemplo) pero mi nivel de tolerancia para el baño y la cocina es reducido.

7. Probablemente yo esté equivocada y la residencia es un lugar genial para conocer a mucha gente y no estar sola estos meses pero tengo algunas razones para pensar que el perfil medio de persona que se hospeda allí, (y tengo que decir que sí que he conocido a gente bastante maja en la residencia, pero insisto, hablo del perfil medio), es de cerebrito tirando a weardy-weardy (no los llamo frikis porque a alguno de vosotros os faltaría tiempo para decir que yo soy tan friky como el que más así que lo dejaremos en rarillos). El primer indicio para decir esto es que la noche que cené en el salón del comedor, de nueve mesas ocupadas (sin contar la mía) en ocho había algún portátil (eso es interacción). El segundo y definitivo es que en el folleto de la residencia había testimonios de presuntos estudiantes y una contaba que el primer día que cenó en la casa conoció a no se cuanta gente de no se cuantos países distintos y discutieron de asuntos tan variados como la política afgana, el cine armenio, y no sé qué otra cosa. Ya me imagino yo participando en esa conversación… En fin, simplemente no quiero ser la más burra de la residencia, prefiero buscar un hogar más modesto culturalmente hablando.

Lo dicho, que aunque sí que he conocido a gente maja en la residencia, y probablemente mis prejuicios me estén perdiendo, en general me parece que tenía motivos suficientes para querer buscar algo en otra zona más cercana al centro.

Así que he encontrado piso en Lincoln Park, que para mucha gente es el mejor sitio en el que vivir en Chicago, hay otros, como Daniel, que disienten y dicen que soy una pija, pero lo cierto es que no es más caro que el barrio alternativo y bohemio que me sugería él, y tiene la ventaja de que aquí, además de restaurantes y locales, también hay supermercados y drugstores que es algo que no viene mal para el día a día si tienes pensado hacer otras cosas aparte de estar de marcha.

Por otro lado está muy cerca del lago, y lo elegí también por eso.

Las fotos de mi piso nuevo y mi  nuevo barrio las dejo para otro día, sobre todo porque el piso está a medio amueblar. Aquí los alquilan sin muebles y por ahora sólo tengo el armario empotrado y una cama que he comprado. En vez de eso os dejo algunas fotos de la residencia y del lago.

¡Besos a todos!

Mi habitación en la residencia
Mi habitación en la residencia
El patio de la residencia, se aprecia un poco que el edificio es neogótico
El patio de la residencia, se aprecia un poco que el edificio es neogótico
El lago Michigan, cerca de mi nuevo piso

El lago Michigan, cerca de mi nuevo piso

La Bahía Diversey y, al fondo, Down-Town, el centro.

La Bahía Diversey y, al fondo, Down-Town, el centro.

agosto 24, 2009. Uncategorized. 3 comentarios.

Careless talk kills

Mi directora me contó antes de que me viniese a Chicago, la triste historia de Rosa Montero y sus Estampas Bostonianas. Resumiendo mucho, lo que ocurrió es que Rosa Montero se dedicó a contar sus experiencias en Bostón en el País, y estas experiencias incluían algo tan natural como extrañarse ante lo distinto y ridiculizarlo. Está claro que es algo en lo que es muy fácil caer y que seguro que gustaba a los lectores españoles. Pero parece ser que a la mujer que le había dejado su casa en Bostón, que le había presentado a todos sus amigos y que había hecho que éstos la acogieran como a una más, le moló poco que Rosa Montero se dedicase a reírse de ellos en la prensa nacional y mandó una carta en la que la ponía de vuelta y media.

Ya sé que nadie escarmienta en cabeza ajena, y que más me valdría clausurar ahora mismo el blog si no quiero incurrir en el mismo error de Rosa Montero (“No debería uno contar nunca nada. Cállate y sálvate”), pero como sé que voy a seguir adelante, al menos espero que escribir esto aquí me ayude a sujetar un poco mi lengua y a ser prudente, a simplemente tratar de no ofender a nadie con lo que escribo. Por otra parte, tampoco nadie debería tomarse muy en serio lo que se escribe en un blog y además esto es entre yo y vosotros, no vamos a compararlo con la tirada nacional del País ni me voy a comparar yo con Rosa Montero, que no sé si os gustará o no, pero ha vendido unos cuantos libros más que yo.

Así que es cierto, “Nunca debería contar uno nada”, pero esa frase la he tomado de Javier Marías y él ha escrito, no un libro, sino una trilogía sobre cómo nosotros mismos nos perdemos por la boca así que yo también puedo contradecirme y, después de esta premisa, contaros lo que veo y lo que pienso por aquí.

agosto 24, 2009. Uncategorized. 3 comentarios.

Inauguración oficial

Me pareció una buena idea eso de abrir un blog para contar mis andanzas por Chicago, a lo Pablo*, una forma fácil de subir fotos y contaros lo que hago por aquí. Así a quien le interese puede entrar y echar un vistazo y, los que tengan algo mejor que hacer, no tienen por qué estar recibiendo emails genéricos en su buzón.

Llegue el sábado así que hoy cumplo casi una semana y como ya tengo piso, y hasta cama (aquí lo de tener habitación y tener muebles van por separado), me puedo permitir dedicarle un ratillo al blog. (Eso y que me duele todo el cuerpo y la cabeza y tengo sueño así que por ahora me voy a quedar en el cuarto hasta que decida si me quedan fuerzas para ir a la fiesta de esta noche o no).

Mientras escribo algo con más enjundia para el próximo post os dejo un poquillo de musiquilla chicagüense, bueno, algo así, no es jazz ni blues, pero son los responsables del título del blog así que tenían que estar aquí:

(Vale, ya sé que debe haber una forma mucho mejor de colgar la canción en el blog directamente pero soy una negada y es mi primera entrada así que dadme tiempo)

¡Besos!

*http://yomebajoen.wordpress.com/

julio 26, 2009. Uncategorized. 10 comentarios.